MEDELLIN, Colombia. (Reuters)- Después de una fuerte caída de la delincuencia en los últimos años que despertó esperanza de paz en una ciudad que fue sede del cartel de la cocaína más grande del mundo, los barrios pobres de Medellín una vez más están en guerra. La tasa de homicidios local se ha más que duplicado desde el 2008 después de la extradición del jefe del crimen de la ciudad, Diego Fernando Murillo, más conocido como “Don Berna”, que dejó un vacío de poder en el bajo mundo del narcotr
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